Metodología

Enseñar sin una programación inspirada en un libro de texto no significa trabajar sin líneas de actuación, ni método propio. Nos permite proponer un modelo de enseñanza cuyo enfoque sea abierto, maleable y adaptable a las motivaciones del alumnado.

Las actividades creativas son herramientas que permiten adquirir conocimientos más allá de la acumulación de saberes.

Con el teatro, trabajamos los saber hacer y saber ser, que corresponden a la capacidad de cada uno para utilizar adecuadamente los conocimientos adquiridos en lengua.

Por ejemplo, para una corta puesta en escena: se trabaja primero la comprensión de texto con el guión, pero también la lectura y la capacidad de redactar. Luego se trabajan la pronunciación y la memorización de textos, antes de practicar la interacción oral con ejercicios y actuaciones. A todas estas competencias, se puede sumar la escucha, saber ser primordial para aprender idiomas.

Pero no se acaba aquí el uso del teatro. Lo utilizamos en muchos ejercicios cotidianos para trabajar la voz, el lenguaje corporal, las mímicas, los comportamientos, las emociones o los cinco sentidos que tanto nos ayudan a recordar.

El aprendizaje para que sea significativo debe estar contextualizado, dar respuesta y solución a las situaciones de la vida.

En este sentido, consideramos la clase como el medio para aprender a vivir y convivir con los demás.

Trabajamos en grupos reducidos para que cada uno encuentre su sitio y participe activamente. De este modo, el alumnado, considerado como usuario del idioma, está en el centro del aprendizaje en cada momento.

La implicación del alumnado es primordial para poder afianzar y consolidar los conocimientos adquiridos. A fín de facilitar la memorización, fijación, y sistematización de lo aprendido, se trabaja por tareas o proyectos personalizados (creación de blogs, obras de teatro, revistas, participación a foros internacionales;y para los más pequeños: decoración de la clase, creación de un personaje de ficción, etc….).

Los medios electrónicos hacen que los alumnos se sienten en su elemento y aprenden con gusto y rapidez.

Vivimos en un contexto donde la estimulación de los avances tecnológicos es constante, nuestra forma de vivir y de aprender es regulada por dispositivos electrónicos, los cuales han cambiado el concepto de relación y comunicación. En consecuencia, nos parece lógico utilizar los TIC para abrir, desde el aula, una ventana hacia el mundo exterior.